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Hermanos, hermanas, en esta solemnidad de María Madre de Dios y a la vez flamante comienzo de un Nuevo Año en medio de nuestros transcurrientes tiempos, auguro, deseo, felicidad y paz para todos ustedes, sus queridas familias, las parroquias y comunidades todas. Nos dé Dios un Año Nuevo signado por el Amor de Cristo, por la esperanza que no defrauda, y por la fe. Ese Amor lo auguro también y sinceramente para quienes no comparten nuestra fe, no nos conocen, o tal vez no nos quieren tanto.
Los cristianos, renovémonos en la Gracia. Acojamos cada día de nuevo el don de la regocijante fe, como la de María Santísima, que fue proclamada bienaventurada por su prima Isabel, “por haber creído en el cumplimientode lo que el Señor le ha dicho” (Lc 1,45). Y que a nosotros, creyentes, se aplique la bienaventuranza proferida por Jesús, siendo bienaventurados, por creer “aún sin haber visto” (Cf Jn 20,19), incluso en medio de pruebas y dificultades, que no nos van a faltar, pero que no nos vencerán, con la ayuda divina.
Que nuestra comunidad diocesana, se convierta cada vez más en semejante imagen de la primera comunidad de los creyentes, la cual, unida a María la Madre de Dios, no tuvo necesidad de ver “físicamente” para creer en el Poder del Resucitado (Cf Jn 4,48), porque ese Poder obraba en ellos.
Crezca en nuestro interior la visión espiritual del moviente y confortante signo, que lo es a la vez de María y de la Iglesia: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1). Es el “Signum Magnum” que proseguirá a reflorecer, incluso sin verse ostensible, en nuestro mundo de hoy, aunque quizá no sin algo de dolor; sólo Dios sabe cómo, nosotros vivamos en el realismo de la esperanza.
Y que dicho signo, profundamente enraizado en nuestro espíritu, lejos de quedar fijado en una intimista impresión, nos mueva a trabajar por la Paz de Dios, y la solidaridad realizada y transformadora de nuestros ambientes de vida, en esta Jornada Mundial de la Paz a que nos invita el Papa Benedicto XVI.
En nuestra diócesis iniciamos el año con las celebraciones y con las “Misiones juveniles”, que se sucederán durante todo el verano. Los jóvenes creyentes nos ayudan a rejuvenecer. Quiera Dios hacernos rejuvenecer día a día en el Espíritu, y también, cada día, “nacer de nuevo”. Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.
¡Feliz y sereno 2012!. Con un corazón que los abrazo a todos y todas, en el Señor de todos, implorando protección de la Virgen Madre.
+Oscar Sarlinga
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Este sábado 17 de diciembre, a las 18, el Obispo de Zárate-Campana Mons. Oscar Sarlinga bendijo una nueva iglesia e inauguró un nuevo centro misional, en la jurisdicción de la parroquia de San Manuel Mártir, en La Lonja, partido de Pilar. Se trata de la capilla del Beato Ceferino Namuncurá (la primera con ese título en la diócesis), obra que se realizó junto al ahora creado “centro misional” de Santa Teresita del Niño Jesús, en el barrio “Los Tilos”, lugar que forma la última parte de la diócesis de Zárate-Campana, ubicada entre la avenida que une la antigua ruta 8 con la autopista ramal Pilar y el arroyo Pinazo, que es el límite con la diócesis de San Miguel. Alrededor del nuevo centro misional, buena parte de las familias es de origen paraguayo, nacidos, hijos o nietos, o de provincias de nuestro país y la zona tuvo cuatro misiones parroquiales juveniles consecutivas. La historia misional de la región data de los años 1980 y 1981 cuando se realizó misión parroquial desde la iglesia matriz de Nuestra Señora del Pilar, al término de la cual se celebró la primera misa en el barrio, en un terreno “baldío”, sin edificación alguna, y también se realizaron bautismos, primeras comuniones y matrimonios. La catequesis comenzó a darse en el predio de la entonces “sociedad de fomento”. Con el decurso del tiempo, en un terreno prestado por vecinos se armó una casilla de madera y chapas y se colocó allí una pequeña imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, que aun existe, y que sobrevivió tanto al incendio que destruyó el primer recinto como al tornado que hizo volar al segundo. A partir de allí las escasas misas que se celebraban en el año lo eran en casas de familia, hasta que se adquirió el terreno actual y se comenzó con una pequeña construcción. En el año 2006 nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga nombró al P. Albino Cabral como vicario parroquial de Ntra. Sra. del Pilar, con especial encargo para la atención de la zona de “La Lonja” y para ayuda de la llamada «vicaría» de Ntra. Sra. de Caacupé. Como vicario parroquial de Nuestra Señora del Pilar y encargado de la pastoral en La Lonja, el P. Albino Cabral comenzó a interesarse por el lugar de culto en Los Tilos apenas llegado, y en el año 2007 tomó las disposiciones para vallar el terreno y procuró comenzar con algunas mejoras en el lugar existente, que seguía siendo precario, así como a buscar catequistas para el lugar, puesto que habían quedado sólo 2 para tal misión, siendo que el barrio se había poblado más y el número de niños habían crecido mucho. Mientras tanto, visto el crecimiento de la zona, la mejor atención pastoral y la buena respuesta de la comunidad católica en la zona llamada “La Lonja”, donde se pudo hacer casa parroquial, salones pastorales, de catequesis y de Caritas, y otras instalaciones pastorales el Obispo Oscar Sarlinga procedió al erigimiento de “San Manuel Mártir” de La Lonja como “parroquia” el 30 de noviembre de 2008, desmembrándola así de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, dándole plena autonomía, y nombrando al Pbro. Albino Cabral como primer cura párroco. En los finales del año 2010, movido por la Divina Providencia, un fiel católico que ha recibido una gracia por intercesión del Beato Ceferino, el Sr. Norberto Krummel ofreció al P. Albino construir un templo en honor del beato Ceferino Namuncurá en una zona tan necesitada. Es así que en el año 2011 comenzó a construirse la actual capilla (visitada por Mons. Sarlinga en sus inicios, con ocasión de una visita pastoral a La Lonja). El nuevo templo pudo ser concluido en 7 meses, incluso con donaciones especiales de diezmos, con la cuales pudo proveerse a construirse salones para la catequesis y distintos talleres de promoción social, para enseñanza de oficios. Como “centro misional” el lugar sigue estando bajo el patronazgo de Santa Teresita del Niño Jesús.
Mons. Oscar Sarlinga donó para el nuevo templo una artística cruz, un atril y una reliquia insigne del Beato Ceferino.A esta altura del año 2011, ya cercanos a la Navidad, puede decirse que la comunidad creció maravillosamente, e incluso del barrio de la nueva capilla del Beato Ceferino están surgiendo vocaciones sacerdotales.
La misa tuvo lugar a las 18, y junto con Mons. Sarlinga concelebraron Mons. Edgardo Galuppo, el cura párroco, Pbro. Albino Cabral, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Gabriel Micheli, cura de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, de Pilar, el Pbro. Gustavo Páez y el Pbro. Mauricio Aracena. El obispo en su homilía hizo referencia a la fe que mueve a vivir en el amor, explicando el “credere in Deum” de San Agustín: “estas zonas barriales tienen muchas potencialidades, nuestra gente requiere que se despierte ese Amor a Cristo en sus corazones, y que ese cristianismo, ese catolicismo se haga vida concreta, expresión de la fe, ese “credere in Deum” del que hablaba San Agustín”, dijo. Exhortó a afinar la adhesión del corazón al contenido de la fe, la misma Revelación que la Iglesia nos propone para creer, y que en última instancia es el mismo Cristo, plenitud Él mismo de la revelación. Luego de mencionar el Año de la Fe, anunciado por el Papa Benedicto XVI para octubre de 2012, exhortó a una verdadera “nueva evangelización” como lo pide la Iglesia, a proseguir la misión y la solidaridad. Para concluir relató los trazos principales de la vida del Beato Ceferino Namuncurá y de Santa Teresita del Niño Jesús, y exhortó a todos a encontrar “nuestro lugar en la Iglesia”, haciendo hincapié en que uno fue llamado a ser “evangelizador” desde el Cielo, puesto que Dios lo llamó junto a sí muy joven, y la Santa de Lisieux entregó su vida por las misiones y por las vocaciones sacerdotales.
Al término de la ceremonia, el párroco y el donante descrubrieron la placa conmemorativa, y se tuvo un ágape fraterno del que participaron todos los grupos apostólicos presentes y la gente del barrio, permaneciendo hasta el final tanto el obispo como los sacerdotes.
17 de diciembre de 2011
Queridos sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosas, hermanos y hermanas:
Estamos aquí hoy, en este cuarto domingo de Adviento, tiempo de gozosa espera y de penitencia en la esperanza, para inaugurar el centro misional de “Santa Teresita del Niño Jesús” y capilla del Beato Ceferino Namuncurá, “el príncipe de las Pampas” como ha dado en llamársele. Nos mueve la perspectiva de la misión evangélica con fe y en la esperanza del Reino, del cual todos somos heraldos y testigos; la presencia del Obispo y de los sacerdotes, y de todos ustedes, en esta nueva iglesia, manifiesta la misión de anunciar el Evangelio de la gracia y la verdad (Cf Jn. 1, 14), llevar el mensaje de salvación al mundo, anunciar la necesidad de la penitencia y de la redención, invitar a todos a la esperanza, y, con la gracia de Cristo, exhortarnos unos a otros a no sucumbir a los “ídolos” siempre renacientes; convertirnos, en fin, a Cristo Salvador, cuya Buena Noticia de salvación (Cf Mc. 1) estamos llamados a transmitir con plenitud de ánimo, de fortaleza que viene de Dios (Cf Hech 6, 8), a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, también aquí, en este popular y creciente barrio de “Los Tilos”, a la vera del arroyo Pinazo, inserto en una realidad social concreta, humilde, sí, y llena de la dignidad propia de quienes la habitan porque son hijos de Dios y quieren un legítimo desarrollo integral. Estas zonas barriales tienen muchas potencialidades, nuestra gente requiere que se despierte ese Amor a Cristo en sus corazones, y que ese cristianismo, ese catolicismo se haga vida concreta, expresión de la fe, ese “credere in Deum” del que hablaba San Agustín.
Como Pastor de ustedes, como Obispo, les pido que pongamos la disposición de nuestro espíritu para una dedicación total al amor de Cristo (Cf Mt 12,29) el cual manifiesta con su Luz (que veremos litúrgicamente naciente en Navidad) la exigencia misionera esencial propia de todo bautizado, y en especial (aunque no exclusivamente) propia de los sacerdotes, que han sido consagrados en una disponibilidad total por el Reino de Dios. Les pido que dispongamos nuestro corazón a perdonar, y a ser perdonados, y en especial en este tiempo de Adviento, de preparación a la Navidad, de acercarnos al sacramento de la reconciliación, que nos sana y nos libera del pecado, y de tal modo nos dispone a liberarnos también de las consecuencias del pecado, en el orden personal y social.
Hablábamos de vida cristiana y de consecuencias de nuestra fe, el “credere in Deum”. Nuestro Papa Benedicto XVI ha anunciado en su carta apostólica “Porta fidei” que proclamará el año 2012, como “Año de la Fe”. Lo ha hecho siguiendo el camino de Pablo VI (quien proclamó “Año de la Fe” al 1967, y nos legó el “Credo del Pueblo de Dios, en 1968) y de Juan Pablo II, quien trazó los surcos de la nueva evangelización, en los países católicos en los cuales tantos se han alejado de la Iglesia, de la fe, del Amor de Cristo, y también en aquellos lugares donde es necesaria una “misión ad gentes”. Este próximo “Año de la Fe” tendrá lugar a partir del 11 de octubre del 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, hasta el 24 de noviembre del 2013, en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Tengámoslo presente para asumir todo el sentido de la fe, como “adhesión de toda nuestra inteligencia y nuestro corazón” pero adhesión a un “tesoro”, el contenido de la fe que la Iglesia nos propone para creer, y que nos ha revelado Jesucristo, plenitud Él mismo de la Revelación. Esto significará también para nosotros un desafío. Sí, es para nosotros un desafío a asumir, cada uno según su vocación y elección, como dice San Pablo, cada uno según su llamado y sus reales posibilidades, sus talentos, sus dones y su puesta a disposición a la llamada divina.
El patronazgo de Santa Teresita del Niño Jesús, co-patrona de las Misiones, nos dice mucho, y además este lugar de culto, que ahora se ha podido finalizar, tiene mucho que narrar acerca de la protección de esta santa sobre estos lares, sobre esta gente nuestra que aquí vive, que aquí, como familias, y como familia de Dios (que es la Iglesia) dan testimonio de ser cristianos.
El Beato Ceferino Namuncurá beatificado el último domingo de noviembre de 2007 por el Sr. Cardenal Tarcisio Bertone, en nombre del Papa, en Chimpay, localidad de la Patagonia argentina, era hijo del cacique araucano Manuel Namuncurá, llamado por su mismo pueblo el “Rey de las Pampas”. Él también nos toma bajo su protección, porque lo que quería era que su padre lo llevara a Buenos Aires para estudiar y así «ser útil más tarde a su pueblo». Ceferino no se encontró a gusto en un centro de estudios estatal y fue su padre mismo quien lo hizo pasar al colegio salesiano “Pío IX”, existente hasta hoy, gracias a la intervención de Mons. Cagliero, evangelizador también de la Patagonia y luego Cardenal. La gracia transformó su corazón, cada vez más. Quería ser sacerdote, era el secreto de su corazón. Lo expresó ya siendo aspirante salesiano, ¡quería ser sacerdote! Y su vida misma era como un manifiesto mismo del Evangelio, al punto que fue recibido en audiencia por el Papa San Pío X, quien lo miró con sus ojos llenos de dulzura (que lo caracterizaban), lo escuchó con cariño, con interés por su camino de fe y con esperanza, y como corolario le regaló al final la medalla «ad principes», reservada a los príncipes, ratificándolo así como “el príncipe de las Pampas”. El Señor tenía para Ceferino planes mayores, y lo llevó consigo antes de ser sacerdote en esta tierra, para que fuera intercesor, para que muy junto a Él, al Corazón de Jesús y a la Virgen, nos acompañara desde el Cielo, y que con sus ojos también llenos de ternura y compasión nos mirara y nos diera su amistad desde muy junto a Dios. Contamos hoy aquí con una reliquia insigne suya, para que en este templo permanezca y sea como un signo visible de su presencia.
Siempre he pensado que es propio de bien nacido el ser agradecido. Gracias a todos, por ello, gracias a quienes han hecho posible que con la Gracia de Dios se forme esta comunidad católica, gracias a quienes han hecho una realidad concreta este ansiado templo, estos salones pastorales, estas instalaciones. Los lugares de culto precedentes, ustedes lo saben, pasaron por muchas vicisitudes, incluso la destrucción debida primero a un incendio, y luego a un tornado, con materiales lábiles como estaba hecho. Sabemos también que en los dos casos quedó intacta la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, cuando alrededor todo fue destruido: algún mensaje ha querido darnos en cuanto a la asunción de la misión, de la misionariedad, de la dimensión misionera de la pastoral. Gracias a todos y a cada uno, catequistas, colaboradores, colaboradoras, a quienes entregaron “la ofrenda de la viuda” del Evangelio, y a quien cumplió un voto hecho a Ceferino, el Sr. Krummel, aquí presente. Gracias también al pastor de esta comunidad parroquial de San Manuel Mártir, de La Lonja, el Padre Albino Cabral, y a todos quienes entregan mucho de su vida por la evangelización, a tantos jóvenes, muchos hoy aquí presentes, y a todos aquellos a quien Jesús, “cuyos ojos son mil veces más brillantes que el Sol”, bien ve cuánto han puesto de sí, de la oración y del trabajo apostólico. Damos gracias a Dios por cómo creció la parroquia como “comunidad de comunidades”, como la llamara el documento de Puebla, en especial en Liturgia, la catequesis, la Caritas, la pastoral vocacional y los distintos grupos apostólicos. Gracias también a los seminaristas, que han hecho más feliz, evangélico y luminoso el año pastoral; yo sé que han dado un buen ejemplo y que han asumido su misión con espíritu de fe, con dedicación y alegría, y que les han hecho mucho bien a tantos y tantos fieles que entraron en contacto con ustedes.
Hoy ponemos en las manos de la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Madre de Ternura, llamada la Estrella de la Evangelización, de Santa Teresita del Niño Jesús y del Beato Ceferino Namuncurá, este centro misional y esta capilla, que es una iglesia dedicada a Dios, para el Pueblo de Dios.
Ponemos en el corazón de Cristo a nuestro pueblo, a las familias, para que tengamos paz, pan, trabajo, armonía, protección del Cielo, y para que crezcan y se acrecienten las vocaciones a la vida cristiana, la vocación a la santidad del matrimonio y en especial las vocaciones sacerdotales y religiosas, que ya han empezado a surgir, en este lugar de bendición. La bendición del Señor está descendiendo sobre nosotros, que sea como un renovado Pentecostés, en esta Eucaristía y siempre, unidos en el Amor. Recemos siempre los unos por los otros y no dejemos de invocar siempre al Espíritu Santo, el de Consuelo, el “Paraklétos”, nuestro Defensor, el que nos colma con sus dones y nos atrae suavemente a vivir la filiación divina.
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Dióc. Zárate-Campana
BELÉN DE ESCOBAR Multitudinarias celebraciones de la Medalla Milagrosa
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| Templo de la Medalla Milagrosa en Escobar |
El domingo 27 de noviembre se celebró por la mañana la festividad de la Medalla Milagrosa, con la iglesia repleta de fieles, entre los cuales muchas familias y niños. Concurrió a las celebraciones el Obispo diocesano Mons. Oscar Sarlinga, quien, previa procesión realizada por la comunidad católica presente, presidió la eucaristía de las 10.30, acompañado por el Rev. Padre visitador provincial, Juan Carlos Gatti, el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, y los Padres José Luis Defina y Carlos Javier González, de la Congregación de la Misión. La Casa religiosa de la Congregación, de presencia muy antigua en la actual diócesis de Zárate-Campana, se encuentra en Belén de Escobar, en calle Los Lazaristas 893, en predio del gran colegio “San Vicente de Paúl” y el espacioso templo, de hechura moderna de los años ’70, al lado del colegio. El templo cuenta con una hermosa imagen de la Virgen en la advocación de la Medalla Milagrosa hecha en azulejos. La novena preparatoria, desde el viernes 18 hasta el sábado 26, comprendió rosario de la aurora, rezo del Santo Rosario y Santa Misa, cada uno de los días, y el sábado 26 se tuvo a las 18 la adoración y bendición con el Santísimo, luego el Santo Rosario, y luego de este la comunidad presente participó del espectáculo del cantautor Fernando Moser, con los temas de su último CD “Queremos alabarte”.
El obispo comenzó su homilía introduciendo el tiempo de Adviento, “advenimiento o llegada de Jesucristo a nuestras vidas, en un tiempo litúrgico que expresa la gracia viviente que el Espíritu Santo confiere” –dijo- y explicó el sentido de “estar prevenidos”, del Evangelio del día. Luego hizo mención a la pena en el corazón por la ausencia del P. Rafael Carli, quien partiera a la Casa del Padre el viernes 25, pero a la vez mencionó que, ante la partida de un sacerdote tan querido, no vio en el rostro de ningún fiel amargura o desolación, sino esperanza, alegría y fe en la vida eterna. Dijo el Obispo que el P. Carli murió mientras estaba rezando el rosario, y que era un sacerdote para quien, con espíritu de fe, “podríamos decir, creía cordial y produndamente en Cristo y la Iglesia, pues no hay Iglesia sin Cristo y tampoco hay Cristo sin Iglesia, que es su Cuerpo Místico y su Pueblo en camino a la Pascua Eterna, y esto con la devoción que lo distinguía a la Santísima Virgen, que es Madre de Dios y Madre de la Iglesia”. Luego de hacer una serie de consideraciones sobre los frutos de la vida espiritual, a raíz de la imitación de Cristo en nuestra vida, y de hablar de los frutos del Espíritu Santo en nuestras familias y en nuestras comunidades, pidió en el adviento pusiéramos todo nuestro ser para derribar barreras de enemistad, para perdonar, para dejarnos hacer creaturas nuevas en el Señor, y que ofreciéramos en la intención de la misa a todos nuestros fieles difuntos, nuestras buenas intenciones y proyectos y todas nuestras necesidades y acciones de gracias. Explicó brevemente a continuación Mons. Sarlinga lo esencial del mensaje que la Virgen transmitió a Santa Catalina Labouré (“bastante poco conocido y poco leído”, dijo), y mencionó que de los cinco puntos principales que podrían resumirse, cuatro se han cumplido y uno no se ha manifestado con tanta evidencia todavía, al menos en plenitud, pero reafirmó también que la oración, el ofrecimiento, la penitencia, la conversión, la alegría testimoniada, el amor ferviente a Jesús, puede iluminar la vida y la historia de los seres humanos, venciendo la oscuridad que tantas veces se cierne, cambiando incluso el curso de la historia si de verdad nos convertimos a Dios, y que lo que nos transmite sobre todo la Virgen es esa necesidad de acercarnos al Señor y a su Amor, pues Ella es Esposa del Espíritu Santo, la creatura más excelsa donde el Espíritu mora con mayor plenitud, así como también toda la palabra de María, que significa toda su profecía, que se ve como concentrada en el “Magnificat”, y esta palabra es para nuestra salvación, y que en este sentido los cristianos tenemos que ponernos más a disposición para ser “luz y sal” para el mundo, a comenzar por la fe, la esperanza y la caridad, y esta última también en su dimensión social de la solidaridad, la realización del Evangelio del Amor.
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Con espíritu de fe, y alegría comunitaria se realizó la peregrinación a Luján. Autoridades viales de San Nicolás estimaron en 40.000 los peregrinos. En medio de un importante operativo para garantizar la seguridad de todos los peregrinos, miles de vecinos de Campana , Zárate y demás ciudades que coinciden con la circunscripción de la diócesis marcharon el sábado a partir de las 16, en esta 33º Peregrinación a Pie a Luján. Mons. Oscar Sarlinga se dirigió a Zárate, donde, el sábado a las 16 desde la plaza central, dirigió unas palabras a los peregrinantes allí congregados, y les dio su bendición. A las 18 el grupo concentrado en la plaza E. Costa de Campana fue despedido por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.
Esta madrugada, al cierre de esta edición, ya habían comenzado a llegar los primeros grupos de fieles, mientras se esperaba el grueso de la llegada de los grupos para después de las 5.30.
Desde las 6.00 estaba prevista la realización de la misa central a cargo de Monseñor Oscar Sarlinga.
A partir de las 02.30 del domingo 6 comenzaron a llegar los fieles peregrinos a Luján, donde fueron recibidos por los sacerdotes de la Basílica. El Obispo Mons. Sarlinga y numerosos sacerdotes estuvieron presentes desde las 03 de la madrugada de ese domingo para atender a los fieles en el sacramento de la reconciliación, es decir, para quienes se acercaron a confesarse, los cuales fueron en gran número, procedentes de las distintas ciudades. La Misa central fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por 20 sacerdotes de la diócesis, en tanto que numerosos otros permanecieron en los confesionarios para administrar la reconciliación.
Las instituciones intervinientes en la peregrinación, con la coordinación de la dirección de culto de la Provincia de Buenos Aires, fueron el ministerio de seguridad de la provincia de Buenos Aires, a través del Centro de Operaciones Policiales (COP) y las jefaturas departamentales y distritales de Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes-Luján, también el ministerio de salud de la provicia, la agencia vial de transporte de la provincia que por la resolución 49/2011 otorgaron el corte y restricción al tránsito de la ruta 6 y de todo el recorrido de la Peregrinación, la dirección Políticas de Seguridad Vial, la ayuda de cruz roja, bomberos voluntarios y muy especialmente el municipio de Campana y Zárate, así como también Pilar y Exaltación de la Cruz.
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La ciudad de Garín, en la cual existen dos jurisdicciones parroquiales (Santa Teresa de Jesús y Jesús Misericordioso) forma parte del partido de Escobar. Presidió las celebraciones el Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga. De la ceremonia participaron 10 sacerdotes, 2 diáconos, numerosos hermanos y hermanas, autoridades municipales, encabezadas por la concejal Mónica Bono, y representantes de las instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las fiestas patronales de Santa Teresa de Jesús, este último 15 de octubre, la parroquia homónima vivió su “año jubilar” en el centenario de la dedicación del templo, por parte de Mons. Francisco Alberti (por entonces de La Plata) y en el cincuentenario de la creación como iglesia “parroquial” por parte de Mons. Aguirre, Obispo de San Isidro, circunscripción a la cual pertenecía Garín en esa época. Los preparativos de los festejos incluyeron el jubileo de las instituciones y grupos de la parroquia, la gran caravana evangelizadora, la apertura solemne del mes teresiano, y asimismo la novena estuvo centrada en las virtudes teologales y cardinales, habiendo participado en cada caso, las autoridades municipales y asociaciones y entidades de bien público, los clubes y deportistas de distintas disciplinas, los matrimonios, los grupos misioneros, evangelizadores, catequistas, niños y jóvenes, los trabajadores, establecimientos educativos, maestros y estudiantes, los profesionales de la salud, los enfermos y los ancianos. No faltó la misa en el cementerio local, por los fundadores del pueblo y por los seres queridos difuntos, y la jornada de oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
La parroquia de Santa Teresa de Jesús fue confiada en el año 2007 por Mons. Oscar Sarlinga al instituto religioso de los Discípulos de Jesús y de San Juan Bautista, de derecho diocesano de la arquidiócesis de Salta. Su actual párroco es el R.P. Juan de Dios, dj. El día de la festividad litúrgica en honor de Santa Teresa de Jesús se comenzó temprano con el canto comunitario de las “mañanitas” y el Rosario de la Aurora, y a las 18.30 se tuvo la solmene procesión con la imagen y reliquia insigne de Santa Teresa, culminando a las 19.30 con la misa presidida por Mons. Sarlinga y concelebrada por 10 sacerdotes, de la que participaron autoridades, instituciones, escuelas y colegios con sus estandartes y abanderados, y fieles de las distintas capillas de la jurisdicción parroquial y asimismo de las capillas pertenecientes a la parroquia de Jesús Misericordioso (la segunda de Garín, cuyo templo fue inaugurado en 2007).
El Obispo en su homilía hizo referencia a Santa Teresa de Jesús, religiosa, fundadora y Doctora de la Iglesia, al auxilio del Espíritu Santo en la misión que recibió, razón por la cual –dijo- se la representa con el símbolo del Espíritu, la “paloma” en gesto de inspiración sobre sus escritos, y de cómo los dones del mismo Espíritu, principalmente la inteligencia, ciencia, entendimiento y consejo, se hallan abocados a auxiliar a la virtud de la prudencia, la primera de las virtudes cardinales. “La crisis de nuestra civilización actual –mencionó Mons. Sarlinga- si bien se trasunta más en cuestiones de justicia e injusticia –y esto es cierto- se basa sobre todo en una crisis respecto de la prudencia, y ésta entendida bien, más que a su caricatural manera de comprenderla como “el reternerse, el ser cauto o astuto”, la prudencia consiste en la recta razón del buen obrar, en la sabiduría de lo concreto, en la sabiduría para vivir y obrar rectamente y como mejor conviene al bien personal y al bien común, y para dejar que nuestra vida sea transformada por la Gracia del Espíritu y así se encamine en el gran Proyecto de Dios”. Acto seguido hizo un historial de los antecedentes de la parroquia, cuyos orígenes se remontan al 15 de octubre de 1911, y mencionó la persona y obra del Pbro. Pedro Alberto Perna (quien fue el primero en establecerse de modo estable en Garín, como capellán, en mayo de 1959, y luego, en 1961, nombrado cura párroco) y al Pbro. Agustín Arévalo (presente en la celebración) quien fuera cura párroco por 17 años de dicha comunidad.
Al término de la celebración eucarística se descubrió una placa de bronce al ingreso del templo parroquial, con un recuerdo de todo lo mencionado, y siguieron festejos populares, con fuegos artificiales, danzas folklóricas y ágape comunitario, en la plaza principal de la ciudad, contigua al templo.
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Diócesis de Zárate-Campana
Primeras fiestas patronales de San Francisco de Asís en Pilar
La recientemente creada parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en Pilar, con sede en la iglesia de San Francisco, del barrio “Carabasa” de la citada ciudad, celebró por primera vez sus fiestas patronales, presididas por el obispo Mons. Oscar Sarlinga y concelebradas por el cura párroco, P. Gabriel Micheli, el vicario general, Mons. Galuppo, el delegado de las misiones, Mons. Marcelo Monteagudo y el Pbro. Rodrigo Domínguez, en la solemnidad trasladada del seráfico Santo, el día domingo 9 de octubre. Participaron de las ceremonias el Intendente Municipal, distintos concejales y diversos representantes de instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las primeras fiestas patronales, fueron confirmados 21 jóvenes, los primeros de la parroquia, y se lanzó la misión parroquial, con los trípticos alusivos bendecidos por el obispo. Una reliquia insigne y autenticada de San Francisco de Asís, que había sido donada por el obispo el día de la puesta en posesión del primer párroco fue colocada de modo visible en la iglesia y asimismo, en el frente del templo, una efigie del hoy Beato Juan Pablo II, que Mons. Sarlinga había recibido en el Santuario de la Divina Misericordia, en las cercanías de Cracovia, en Polonia, y que también donó a la nueva parroquia. En el ofertorio una familia del lugar donó una muy antigua imagen de la Virgen de Luján, del siglo XIX. En su homilía el obispo Mons. Oscar Sarlinga pidió a los fieles renovar el sentido de la misionariedad, siguiendo la nueva evangelización a que nos han llamado el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI, “tanto con gestos concretos de misión” –dijo- “como sobre todo con espíritu misionero y dimensión misionera de toda la pastoral”. En su homilía, luego de brindar algunos trazos de la vida de San Francisco de Asís, pidió que viviéramos en el corazón el espíritu que lo animó en su célebre “oración” (la oración de San Francisco de Asís) y en especial cuando rogamos: “donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, pongamos unión, donde haya error, pongamos la verdad”. Dijo que la intercesión de San Francisco de Asís nos traerá la paz de Cristo, que es “tranquilidad en el orden” como la llamaba San Agustín, sobre todo en el interior, aunque los ámbitos en que nos toca actuar a veces puedan ser adversos. Recordó también cómo tuvo que luchar el rey David para lograr la paz en su reino, poniendo primero paz en su corazón, y a ese respecto exhortó a leer y meditar el Ier. Libro de las Crónicas, capítulo 12.
La jurisdicción parroquial abarca distintas aglomeraciones y urbanizaciones y posee una población actual de unos 8.000 habitantes, aunque se encuentra en franca expansión. La iglesia de San Francisco de Asís es la sede, en el corazón del barrio atravesado por la ruta provincial y en los alrededores de una de las urbanizaciones se encuentra la también recientemente inaugurada iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Luego de una fructífera novena, de la que participaron fieles de todos los ámbitos de la parroquia, y en la que predicaron numerosos sacerdotes, el día domingo a las 10.30 se concentraron los fieles en la rotonda de ingreso a la ruta y desde allí partió la procesión con la imagen de San Francisco de Asís, junto con todos los jóvenes de confirmación, sus catequistas, representantes de escuelas de la zona, grupos gauchescos y representación de otras instituciones. El coro parroquial tomó parte en todos los momentos de la celebración, y asimismo el nutrido grupo de catequistas y el grupo misionero, el cual, recién naciente, ya ha asumido la “misión parroquial” intensiva, casa por casa, lo cual se hizo por última vez cuando la gran misión en Pilar en 1983, pero en tiempos en que esa zona era conformada por unos campos con algunas casas y un camino. Al término de la misa hubo un ágape y también en la vera de los terrenos aledaños se realizó una feria artesanal alusiva.
La nueva parroquia se ha integrado bien en el conjunto del partido de Pilar. De hecho, de entre las seis nuevas parroquias que en los últimos años se han erigido, cuatro (4) de ellas se encuentran en dicha circunscripción. De entre las parroquias creadas en el partido de Pilar contamos: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís. Esta última abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”, todas esas zonas desmembradas de la iglesia matriz, Nuestra Señora del Pilar (con su histórico templo). Todas estas constituyen realidades pastorales que conllevan un desafío, evangelizador puesto que enteras zonas populares, afectadas por la pobreza, conviven con nuevas urbanizaciones.
Mons. Oscar Sarlinga entronizará el segundo ícono de la “Madonna del Pozzo” (del siglo XIII) Patrona de quienes sufren depresión. Será en Los Cardales, el 1ro. de octubre

Madonna del Pozzo
A continuación reproducimos la carta que ha escrito monseñor Oscar Domingo Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, en la celebración de la festividad de la Santísima Virgen María en su advocación de «Nuestra Señora del Pozo» (septiembre de 2007) dirigida a quienes «sufren depresión, angustia y situaciones de grave necesidad».
BUENOS AIRES, sábado, 29 septiembre 2007.
CARTA DEL PASTOR DIOCESANO A QUIENES SUFREN DEPRESIÓN, ANGUSTIA Y SITUACIONES DE GRAVE NECESIDAD
I. DEPRESIÓN Y ANGUSTIA, MALES COMPLEJOS DENTRO DEL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO
En general, queridos hermanos y hermanas, hay a nuestro alrededor todo un mundo del dolor del que nos compadeceríamos mucho más, si miráramos aunque más no fuera un poco, saliendo de nuestro propio mundo –o mundillo- de auto-suficiencia y auto-miramiento, o del fárrago de nuestros propios problemas. ¡Si aunque sea siempre rezáramos un Padrenuestro por los que más sufren!. ¡O los incluyéramos siempre en las intenciones de la Santa Misa!. Puestos en el Corazón de Cristo, ya sería muchísimo, y también mucho es lo que podemos hacer, en Cristo, conforme a las exigencias de la vida cristiana, en la «eucaristía vivida» de nuestra vida diaria.
II. ACTOS DEL DRAMA INTERIOR
II. UNA RECUPERACIÓN DESDE LA FUENTE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL
IV. CONCLUSIÓN
+Oscar D. Sarlinga